Не ви допада? Няма проблеми! Можете да върнете стоките до 30 дни
Няма да сбъркате с подаръчен ваучер. Получателят може да избере нещо от нашия асортимент с подаръчен ваучер.
До 30 дни за връщане на стоки
Nadie se delata por lo que oculta. Se delata por lo que agrega.
Esa es la única regla del comisario Teodoro Quiroga, retirado de la División Homicidios, dueño de cuarenta y dos cajones de guías de ferrocarril viejas y de la convicción de que un horario impreso miente menos que un hombre asustado.
En estos doce casos hay un empresario muerto en el palco de su propio teatro durante el segundo acto. Un farero con el pelo empapado dentro de una torre que está seca de arriba abajo. Un suicidio en una estancia donde alguien cita, a las once de la noche, una carta que todavía está adentro de un sobre lacrado. Un cuadro que desapareció dos años antes de que lo robaran. Una coartada grabada en un disco de acetato. Y un tren nocturno que a las dos y diez de la madrugada da vuelta el mundo sin que ninguno de sus pasajeros se entere.
En los doce, la pista que resuelve el crimen está impresa, dicha o colgada de una pared antes de que Quiroga la vea. No hace falta saber química, ni balística, ni derecho: hace falta leer con atención y no creerle a nadie del todo.
Al final de cada caso, el desafío. Las soluciones, todas juntas al final del libro, con el razonamiento completo y la escena en que el comisario se lo dice al culpable en la cara.
Doce casos. Doce culpables. Ninguna trampa.
. El comisario Teodoro Quiroga sostiene que ningún asesino se delata por lo que esconde, sino por el detalle que agrega para resultar convincente: la cortina de un palco que desde esa butaca no se ve, un vaso de soda que nadie pudo tomar, un ascensor que esa noche no funcionaba, un andén iluminado del lado equivocado del tren.
Todas las pistas están a la vista del lector antes de que el comisario las use. Las soluciones, al final del libro. Ninguna depende de un dato que usted no haya tenido.
Doce casos autoconclusivos. Juego limpio.
Doce crímenes, doce culpables y todas las pistas a la vista. ¿Llegás antes que el comisario Quiroga?
Un apunte sobre por qué está armada así: las dos primeras líneas son las únicas que el comprador lee con seguridad, y por eso arrancan con la regla del personaje y no con el género. La enumeración del medio da cinco imágenes concretas de casos distintos sin resolver ninguna, que es lo que provoca la curiosidad. Y el género recién aparece implícito al final, cuando ya decidió.
Здравейте! Аз съм Libroamiko, вашият книжен съветник.
Как мога да ви помогна?